¿Tienes un jefe terrorista?.

Natalia tenia 2 años de haberse incorporado a esta nueva empresa y a lo que parecía ser una posición de gran desarrollo personal, muy prometedora, con mayor responsabilidad, mucho más estratégica y por supuesto una mayor recompensa económica.


Para aprovechar esta oportunidad Natalia renunció a su trabajo anterior, en donde había empezado en un programa de high potentials con alto reconocimiento y donde a lo largo de seis años había aprendido muchísimo, incluso había logrado una posición de liderazgo. Está de más decir que era un trabajo en donde se sentía plena y feliz.


Sin embargo, como a muchos nos ha pasado, la promesa de algo mejor es muy atractiva y sobre todo, la presión económica o el deseo de un mayor estilo de vida la hizo tomar decisiones que en su momento parecían buenas, sin embargo probablemente por la falta de experiencia o visión a largo plazo, Natalia no valoró qué riesgos estaba corriendo al cambiar de empresa y sobre todo de estilo de liderazgo.


Desafortunadamente el cambio no fue positivo, enfrentar a un "jefe terrorista".


Me parece que no hay que dar muchas vueltas para explicar el termino "jefe terrorista", simplemente al leer o escuchar el termino ya nos provoca sentimientos muy negativos.


¿Cómo es un jefe terrorista?

  • Te hace sentir aislado y sin opciones.

  • Usa el secuestro emocional

  • Juega con tus emociones.

  • Es muy difícil de descifrar y entender.

  • Frecuente manipulación y chantaje.

  • No cumple sus promesas.

  • Te hace sentir que no eres suficiente.


La situación en la que se encontraba prácticamente era una crónica de una muerte anunciada: desmotivación, frustración, enojo, un fuerte desbalance de vida y trabajo, nostalgia por su trabajo anterior.


Estas emociones hicieron que Natalia pasara de ser alguien con muchísimo talento y potencial a ser una colaboradora que se equivocaba frecuentemente, provocaba problemas y que no cumplía con las expectativas de sus clientes internos, la mayoría Directores.


Seguramente muchos podemos identificarnos con esta situación, todos hemos sentido la necesidad de crecer y de ganar más en todos sentidos. Obviamente ese no es el problema, al contrario, es lo que todos deberíamos de querer hacer y sentir estar motivados para lograrlo.


Podríamos victimizar a Natalia y decirle que no fue su culpa tener un jefe terrorista o que esta oportunidad laboral fue muy injusta con ella porque la llevaron con mentiras y no se cumplió lo que le habían prometido.

La realidad es que fue una muy mala combinación de circunstancias, por un lado el jefe terrorista que con el paso de los meses provocó una falta de empoderamiento y hasta baja autoestima en ella, por el otro lado la incapacidad de resiliencia para salir adelante y sobreponerse a las circunstancias, probablemente causada por la falta de una red de apoyo, de un mentor o de un liderazgo que la acompañara en este nuevo reto.


Natalia nunca supo enfrentar y poner límites a su "jefe terrorista", dejó qué la aislaran, se dejó manipular y compró la idea de que no estaba a la altura de este reto, que si los resultados no se estaban dado era por su culpa al 100%.


Al final pasó lo que todos esperaban, corrieron a Natalia e increíblemente no fue una mala noticia para ella, todo lo contrario, fue un gran alivio.


Como dicen por ahí a veces se gana y a veces se aprende.


¿Te has enfrentado a un jefe terrorista?, ¿qué hiciste para no caer en su juego?.

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